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Por Ibrahin Fernández
Hijo mío, clama a mí
que yo te responderé
y todo te enseñaré
para que vivas feliz.
Arrancaré de raíz
el pecado de tu alma
si pones empeño y calma
te daré sabiduría
y tu fe será cada día
más fuerte aún que la palma.
Si el demonio te tentase
tan sólo mi nombre invoca
porque yo soy esa roca
que te servirá de base.
En mí, de nuevo se nace
y al instante son lavados
los errores y pecados
no importa cuán hayan sido
pues por tí mi hijo querido
fuí a morir crucificado.
A partir de este momento
vivirás en santidad
mostrando así que es verdad
y real tu arrepentimiento
no guardes mal sentimiento
hacia ningún ofensor
recuerda que por amor
es que yo, te he perdonado
y odiar es un pecado
que ofende a tu salvador.
Cuando ayudes a un hermano
como sea y no importa a quién
me ayudas a mí también,
y eso te hace buen cristiano.
Nunca olvides lo cercano
que está el día de tu partida
dalo todo, nada pidas
que quien da sin esperar
a mí reino podrá entrar
porque mi dádiva es vida.
Por amor unicamente
fue que hice la creación
pero el hombre en su ambición
se tornó desobediente.
Creyéndose inteligente
se apartó de su creador
quien a pesar de su error
con indulgencia lo trata
a ver si así lo rescata
del pecado y el dolor.
Bríndale a todos cariño
si quieres que así te traten
y no dejes que maltraten
ni induzcan al mal a un niño
con firmeza a mis hijos ciño
el cinto de la bondad,
de la fe, la santidad
y todo principio bueno
para anular el veneno
que genera la maldad.
Quien ama a mi hijo me agrada
por él es que a mí se llega
toda alma que a él se entrega
considérese salvada
no debe temer a nada
quien vuelve en mi hijo a nacer
yo le enseñaré a vencer
todo espíritu malvado
y no caerá en el pecado
si se aferra a mi poder.
Invierno
2001 Indice
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